Se fue sin pagar la cuenta. Roberto Dromi, de 79 años, la cara más visible del plan de desguace del menemismo dejó este plano sin que la Justicia lo haya condenado por las denuncias de coimas y sobreprecios que fueron moneda corriente en el país al inicio de los noventa.
Las crónicas de décadas anteriores ubican el nacimiento de Dromi en Mendoza, mismo terreno en el que la sanguinaria dictadura lo eligió como el intendente a cargo de la capital provincial. Fue entre 1981 y 1982, época final de Proceso y cuando Dromi no hacía gala de su peronismo en sangre. El posdictadura lo pasó en el Congreso de la Nación, cuando pudo hacerse un lugar como asesor de diputados y senadores.
El padre de las privatizaciones del menemismo tenía 79 años. Tras su paso por la función pública, siguió asesorando a sucesivos gobiernos. Roberto Dromi, abogado especialista en derecho administrativo, exintendente de Mendoza en la Dictadura, y figura clave del programa económico del menemismo, diseñó el esquema del traspaso del manejo de las empresas de servicios públicos bajo concesiones privadas.
En 1993, tras dos años como embajador argentino ante España, asumió como secretario de Estado para la Reforma del Derecho de la Nación Argentina, cargo que ocupó hasta 1997.
Durante su gestión, pronunció la célebre frase: “Nada de lo que deba ser del Estado seguirá en manos del Estado”.
fuente: pagina12.com.ar / 25-11- 24