Fueron miles en C.A.B.A. y en las distintas plazas del país, sin embargo el presidente Javier Milei, hace oídos sordos , no solo no cumple con una manda de la Justicia, sino que vuelve a apelar para que sea elevada al Suprema Corte, donde están sus amigos Jueces, quienes se la van a anular.
El Gobierno entró en un terreno de gravedad institucional al ignorar la Ley de Financiamiento y los fallos judiciales que lo obligan a actualizar los fondos. Lo que se discute hoy es la decisión política de mantener o no el sistema universitario público en funcionamiento.
En paralelo a la marcha, el Gobierno oficializó un nuevo recorte de casi $110.000 millones destinados a universidades, educación y ciencia y tecnología. La reducción impacta sobre becas de investigación, infraestructura universitaria, proyectos científicos, compras de libros y programas de innovación tecnológica.
Entonces una se pregunta, si los reclamos judiciales, las movilizaciones, no logran que se cumpla la Ley ¿ porque entonces los políticos de la oposición no piden un juicio político por esta conducta de Milei”, entre otras denuncias como la del caso LIBRA o MANUEL ADORNI , que dicen que como no está imputado, se cierra la causa ¿...? como se burla de todo el pueblo? bueno, menos de los ricos, no hay respuesta…
La movilización llega en un momento de máxima tensión judicial: la semana pasada, la Sala III de la Cámara Contencioso Administrativo Federal habilitó al Gobierno a llevar la disputa por la Ley de Financiamiento Universitario directamente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con efecto suspensivo sobre la cautelar que obligaba al Estado a transferir fondos al sistema universitario.
Germán Pinazo vice rector de la Universidad de Zamora dijo: "Esta marcha es porque no hay ignorar la Ley de Financiamiento y los fallos judiciales que lo obligan a actualizar los fondos. Lo que se discute hoy es la decisión política de mantener o no el sistema universitario público en funcionamiento es por la educación, la universidad pública y la ciencia nacional, en reclamo por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso en 2025 y tras el reciente recorte de $110.000 millones en educación y ciencia oficializado apenas ayer en el Boletín Oficial.
Miles de personas volvieron a movilizarse en Plaza de Mayo en
defensa de la universidad pública, en medio de recortes y crisis
salarial.
El reclamo central no varió: exigir que el Ejecutivo cumpla la ley que el Congreso sancionó y que la Justicia respaldó en dos instancias. Las transferencias a las universidades nacionales acumulan una caída real del 45,6% entre 2023 y 2026, según datos del sector. Los salarios docentes y no docentes perdieron aproximadamente el 50% de su poder adquisitivo, las becas del programa Progresar permanecen congeladas desde hace dos años en $35.000 —el valor de diciembre de 2023— y, según el último informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti) y la Federación de Docentes de las Universidades, los salarios universitarios cayeron por decimoséptimo mes consecutivo. Se estima que el 80% de los profesores cobra por debajo de la línea de pobreza.
Como si esto fuera poco, el Gobierno calificó la convocatoria de la IV Marcha Universitaria como un “acto opositor” y desplegó el protocolo antipiquetes, no si decir que vivimos como en Narnia, ese lugar mágico con animales que hablan, criaturas mitológicas y una constante lucha entre el bien y el mal, es poco.
Antonieta Chiniellato 13-5-26.