Docentes, estudiantes y trabajadores marcharon contra el ajuste nacional y provincial y exigieron la aplicación inmediata de la Ley de Financiamiento Universitario. Una nueva ola de bronca recorrió Río Gallegos este martes 12 de mayo, cuando docentes, estudiantes, trabajadoras y vecinos salieron a la calle para volver a poner en el centro la defensa de la universidad pública. Desde las 17, la Plaza Güemes fue el punto de encuentro para una marcha que, a pesar del frío y el viento, reunió a cientos de personas y visibilizó el impacto brutal del ajuste nacional y provincial sobre la educación superior. Una marcha que no se calla
La movilización avanzó por la Avenida San Martín y confluyó en la intersección con Avenida Néstor Kirchner, donde la columna —de más de seis cuadras— terminó de engrosarse cerca de las 18. Al frente, docentes y autoridades de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), junto al gremio ADIUNPA, ATUNPA, centros de estudiantes y sindicatos como ADOSAC, se concentraron en el mástil principal. El reclamo era claro: exigir la inmediata aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, la recomposición salarial y frenar el vaciamiento de las universidades.
“Quiero que mis hijos puedan estudiar en la universidad y tener una vida mejor que la que me tocó a mí”, dijo un obrero de la construcción que participó de la movilización. Mientras se leía el documento central —que denunciaba el vaciamiento que padecen las universidades, con menos docentes, servicios mínimos y recortes en políticas como el comedor y el jardín, claves para garantizar igualdad de oportunidades—, las y los manifestantes no dejaban de llegar. Se respiraba la necesidad de salir a la calle y expresar el hastío frente a tanto ajuste.
Las cifras que manejan distintas entidades son contundentes: un recorte del 45% en las partidas presupuestarias para las universidades nacionales, con transferencias suspendidas para obras en ejecución. Así, el gobierno de Javier Milei deja a las casas de estudio al borde del colapso institucional, poniendo en riesgo salarios, becas y hasta la infraestructura básica.
Los docentes sobreviven con salarios que no alcanzan para sostener a una familia: entre 450 mil y 500 mil pesos para una dedicación simple, y alrededor de 2,5 millones para una completa, cifras muy por debajo de la canasta básica.
La consigna unificadora de la jornada fue rechazar tanto el ajuste nacional de Milei como el provincial de Claudio Vidal, que descargan la crisis sobre la universidad y sobre los derechos de quienes la sostienen día a día. Cabe destacar que el gobernador santacruceño nunca se pronunció contra el recorte a las universidades públicas, y su diputado José Luis Garrido votó sistemáticamente en contra del financiamiento universitario, en claro alineamiento con La Libertad Avanza.
Nota de: Ernesto Zippo/Trabajador de Correo Argentino | MAC Rio Gallegos - Sta Cruz Ver menos